Luego del difícil momento vivido el pasado domingo en Villaguay, el arquero de Progreso Unidos, Nahuel Antonio Ortíz, ya se encuentra en su hogar recuperándose. Conmovido por las muestras de afecto, el joven guardameta compartió un mensaje de gratitud para todos los que hicieron posible que hoy pueda estar junto a su familia.
El mensaje de Nahuel:
«La verdad es que no sé por dónde empezar o cómo expresar mi agradecimiento. Fue un momento muy complicado del que todavía no recuerdo nada; sigo muy shokeado por lo que pasó, pero no quería dejar pasar más tiempo para dar las gracias.
Primero, quiero agradecer profundamente a todas las personas que se preocuparon por mi salud. Gracias a Dios ya puedo estar en mi casa con mi familia.
A mi club, Progreso Unidos: ¡Muchas gracias! A la Comisión Directiva, a los hinchas y simpatizantes por su respaldo. Me siento muy orgulloso de defender esta camiseta y de saber que cuento con todos ustedes. Un agradecimiento especial al presidente del fútbol, Rolando Pralong, que desde el primer minuto estuvo pendiente de mi evolución y a disposición de mi familia.
A Marcelo Viollaz y a mis compañeros de Reserva y Primera: gracias por el apoyo y el aliento constante. La unión hace la fuerza y voy a volver más fuerte que nunca. También gracias a nuestro delegado del club por estar ahí presente.
Quiero destacar un gesto que me llena de orgullo: el domingo no importaron las camisetas ni los escudos. Fue un partido de buena gente que se unió para que yo hoy pueda estar vivo. Gracias al Presidente de la Liga, Sr. Faure, por ponerse a disposición, y un agradecimiento eterno al equipo de Deportivo Villaguay.
Especialmente, mi gratitud infinita al Profe Ezequiel Carrizo, por su valentía y su desempeño para reanimarme. Voy a estar en deuda con usted toda la vida.
Gracias al personal de la Clínica Americana de Villaguay, a los doctores y a todo el grupo humano de la UTI (Unidad de Terapia Intensiva) por su impecable trabajo.
Finalmente, gracias a mi familia, a Kami Micheloud y a mis hijas, que son mi motor y me hicieron más fuerte que nunca. Gracias a todos los que, de una u otra forma, estuvieron ahí con su aliento.
¡Bicho Verde a morir!«
